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Investigación

CÓMO LOGRAR UNA BUENA SALUD BUCODENTAL EN LA INFANCIA

2 de Enero de 2018 0
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Tener una buena salud bucodental en todas las etapas de la vida es uno de los aspectos más importantespara el ser humano por la calidad de vida que aporta. Una de esas etapas clave es, sin duda, la infancia. Presentamos las pautas para una adecuada higiene bucal de los más pequeños que les permita alcanzar un estado de salud bucodental óptimo. 

El desarrollo de la cavidad bucal y de la dentición temporal se produce ya antes de nacer y es durante los primeros meses de vida cuando se observa la erupción de los dientes temporales. 
En cuanto a la erupción, se pueden distinguir los siguientes periodos, que pueden variar en el tiempo según el individuo: 
Desde el nacimiento hasta los 2 años: tiene lugar la erupción de los dientes temporales, también llamados dientes de leche o dientes deciduos. 
Entre los 2 y los 6 años: los niños ya tienen todos los dientes temporales y no se produce ninguna erupción dental. Se encuentran en la etapa de la dentición temporal. 
Entre los 6 y los 12 años: se da la llamada dentición mixta, ya que comienza la erupción de los dientes permanentes a la vez que éstos conviven con los dientes temporales. 
A partir de los 12 años: los niños tienen ya la dentición permanente. La erupción o no de las muelas del juicio sucede a partir de los 18 años. 
Aunque con el tiempo son reemplazados por los dientes permanentes, los dientes temporales están involucrados en funciones muy importantes en los primeros años de vida como la masticación y el desarrollo de maxilares, el habla o incluso la estética. Asimismo, su pérdida prematura puede afectar a la salida de los dientes permanentes, ya que les sirven de guía para su correcta erupción. Si se pierde un diente temporal prematuramente, existe el riesgo de que los adyacentes se desplacen hacia el espacio libre, lo que dificulta la posterior erupción de los dientes permanentes y provoca apiñamiento y/o malposición. Además, pueden aumentar los espacios interdentales, en los que se acumula más placa bacteriana. 
Por estos motivos, es de suma importancia mantener todos los dientes, tanto los temporales como los permanentes, con buena salud. Para asegurar la salud de los dientes es muy importante realizar una higiene bucal adaptada a las necesidades de cada edad, ya que cada etapa necesita un cuidado concreto, pero todas comparten un objetivo común: la eliminación del biofilm dental. 
La acumulación de biofilm dental puede provocar la aparición de las dos patologías bucales más frecuentes en niños: caries y gingivitis

CARIES 

La caries es la principal causa de pérdida de dientes en niños. Implica la destrucción localizada de los tejidos duros dentales como consecuencia de los ácidos que producen las bacterias del biofilm al metabolizar los hidratos de carbono de la dieta. Cuando este proceso se repite de forma continuada en el tiempo, se produce la cavitación. Inicialmente tiene lugar la destrucción localizada del esmalte y, una vez que llega a la dentina, se extiende y puede afectar a la pulpa. 
En España, la prevalencia de caries en dientes temporales en niños de seis años es del 31,5%, y continúa creciendo hasta casi el 100% en adultos. 
Entre los más pequeños, cabe destacar la caries temprana de la infancia, anteriormente conocida como caries del biberón, que afecta hasta los 71 meses de edad. La caries temprana es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia
La progresión de la caries temprana de la infancia es rápida sobre los dientes temporales, ya que el esmalte es más fino que el de los dientes permanentes. Además, los niños con caries en los dientes temporales presentan mucho más riesgo de tener múltiples caries en los dientes permanentes. 
Los principales factores de riesgo son las bacterias que producen la caries, una incorrecta higiene bucal y una dieta rica en azúcares. Por tanto, para disminuir el riesgo de caries se deberán tomar las siguientes medidas: 
• Actuar sobre el acúmulo de bacterias: eliminar de forma correcta el biofilm mediante técnicas de cepillado adecuadas. 
• Evitar la transmisión temprana de bacterias: no soplar la comida para enfriarla, no probar la comida con los cubiertos del niño, no meterse su chupete en la boca, etc. 
• Actuar sobre los azúcares (el sustrato): reducir su consumo y mantener una correcta higiene bucal. Los más simples son más cariogénicos que los complejos, como el almidón. También hay que tener en cuenta la cantidad y, sobre todo, la frecuencia de la ingesta; cuantas más veces, mayor riesgo de caries. 

GINGIVITIS 

Unas encías sanas tienen un aspecto rosado (no enrojecido) y no presentan signos de inflamación ni sangrado. 
La gingivitis es una enfermedad de tipo infeccioso-inflamatorio que provoca el enrojecimiento, la inflamación y el sangrado de las encías. En España, sólo el 48,2% de los niños de 12 años tiene las encías sanas, y este porcentaje disminuye en la adolescencia. 
Fundamentalmente se produce por el acúmulo de biofilm o placa bacteriana en el margen entre encía y diente, y sobre todo a nivel interdental. Este acúmulo de biofilm induce una respuesta inflamatoria local con enrojecimiento y sangrado de las encías, principales signos de la gingivitis. En muy pocos casos puede evolucionar a periodontitis (es muy poco frecuente en niños), lo que ya implicaría la destrucción de los tejidos de soporte de los dientes y, por tanto, podría provocar su pérdida a largo plazo. 
La principal medida de prevención consiste en tener una buena higiene bucal para evitar la acumulación de biofilm, además de controles en la clínica dental. 
Para eliminar la placa bacteriana y evitar su acumulación se necesita realizar la higiene dental e interproximal de forma diaria. Sin embargo, pasado cierto tiempo, la placa bacteriana que no se ha eliminado puede transformarse en cálculo dental o sarro. El cálculo es la placa bacteriana mineralizada, que ya no se puede eliminar con la higiene dental diaria, sino que se debe eliminar en la clínica dental mediante una profilaxis dental profesional. 

RECOMENDACIONES DE HIGIENE BUCAL EN LAS DIFERENTES ETAPAS 

Las recomendaciones de higiene bucal deben ir encaminadas a prevenir las dos principales patologías bucales que se producen en la edad infantil: la caries y la gingivitis. 
0-2 años: erupción de los dientes temporales 
El proceso de erupción suele comenzar a los seis meses de vida y terminar sobre los dos años. La dentición temporal está formada por un total de 20 dientes de leche, cinco por cada cuadrante de la boca. 
Desde antes de que aparezcan los primeros dientes es aconsejable empezar con la higiene bucal. Cuando los bebés aún no tienen dientes se recomienda limpiar las encías con una gasa humedecida o con un dedal de silicona después de cada toma. 
El proceso de erupción dental puede cursar con mayor inquietud, irritabilidad y dificultad para dormir. A nivel bucal, el bebé puede notar mayor salivación, pequeñas molestias, enrojecimiento e irritación de las encías. 
Existen geles bálsamos para las encías que están específicamente formulados para aliviar estas molestias y proteger las encías. El gel bálsamo puede aplicarse con un dedal de silicona (o con una gasa) para realizar un suave masaje sobre la encía enrojecida del bebé. 
Cuando erupciona el primer diente ya se recomienda, por un lado, acudir al odontólogo u odontopediatra y, por otro, comenzar a cepillarlo para evitar que se acumule el biofilm. 
El cepillado a esta edad deben realizarlo los padres o el adulto que esté al cuidado del bebé. Se recomienda utilizar un cepillo infantil adaptado a la mano del adulto y a la boca del bebé, con filamentos extrasuaves que logren una correcta higiene a la vez que respetan las encías y los dientes. Se puede utilizar el gel bálsamo durante el cepillado. 
Es aconsejable acudir al odontopediatra dentro del primer año de vida. El odontopediatra controlará la correcta erupción de los dientes y factores como la oclusión o la alineación y permitirá anticiparse a cualquier trastorno o patología bucal, como la detección temprana de caries. 
Además de las recomendaciones de higiene bucal para la prevención de la caries, a esta edad es aconsejable tener en cuenta los siguientes hábitos: 
• No dejar al bebé acostado con el biberón cuando éste contenga líquidos que no sean agua debido a que el acúmulo de azúcares durante largo tiempo favorece la aparición de caries. 
• Evitar mojar el chupete en sustancias dulces por la misma razón. 
• Evitar la transmisión de las bacterias cariogénicas a través de la saliva con gestos como limpiar el chupete con nuestra boca o soplar directamente sobre su comida para enfriarla. 
Respecto al uso del chupete, algunos estudios han demostrado que puede aliviar las molestias durante la erupción de los dientes e incluso reducir el riesgo de la muerte súbita del lactante. Sin embargo, se recomienda que su uso no vaya más allá de los tres años para evitar secuelas en la mordida, igual que en el caso del hábito de chuparse el dedo para evitar malformaciones en la cavidad bucal. 
2-6 años: dentición temporal y adquisición de hábitos de higiene bucal 
En este periodo el niño ya tiene todos los dientes de leche y se aconseja que comience a responsabilizarse de su higiene bucal y que comprenda su necesidad. Para ello, lo más importante es crear el hábito. 
Se recomienda que el niño comience a realizar el cepillado él mismo, al menos dos veces al día, mañana y sobre todo noche, o preferiblemente después de las comidas, e intentar que el cepillado dure al menos dos minutos. Para ayudar a conseguir el hábito existen ciertos recursos como que los padres se cepillen a la vez que el niño o multitud de aplicaciones, juegos, canciones, etc. 
Para un cepillado óptimo, el cepillo debe estar adaptado a la mano y la boca del niño, con un cabezal muy pequeño que permita llegar a todas las zonas de la boca y con filamentos suaves que respeten dientes y encías. El cepillo tiene que ser manejable también por los padres, que deberán repasar diariamente el cepillado de los niños, ya que hay que tener en cuenta que el pequeño probablemente no será eficaz en la eliminación del biofilm. Existen reveladores de placa para ayudar a mejorar la técnica de cepillado. 
Con el fin de prevenir la caries, principal patología bucal a esta edad, se recomienda introducir, junto con el cepillado, el uso de un gel dentífrico con una concentración de flúor adaptada a la edad del niño. Según las guías de la Academia Europea de Odontología Pediátrica (EAPD) y de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), la concentración de flúor recomendada a partir de los dos años de edad es de 1.000 ppm de ion flúor. La cantidad estimada a utilizar de gel fluorado sería similar al tamaño de un guisante. Los padres deben controlar que el gel se escupa una vez terminado el cepillado y que no se ingiera. 
A partir de los 6 años: erupción de los dientes definitivos 
A esta edad ya comienza la erupción de los dientes permanentes en un proceso que termina en torno a los 12 años con la erupción de los segundos molares. Durante esta etapa, los niños tienen una dentición mixta, ya que conviven los dientes temporales con los dientes permanentes. 
La dentición permanente está formada en su totalidad por 32 dientes, ocho por cada cuadrante de la boca, contando con los terceros molares o muelas del juicio, que pueden erupcionar o no a partir de los 18 años. Conforme los dientes van erupcionando, es posible que se requiera de tratamiento ortodóntico interceptivo para corregir problemas de oclusión, alineación de dientes, etc. La ortodoncia fija se suele comenzar a utilizar en niños con todos los dientes permanentes, en torno a los 12 años. 
La principal patología en esta edad sigue siendo la caries, pero además se puede dar inflamación de las encías debido a la erupción de la segunda dentición. Se recomienda utilizar un cepillo adaptado para el manejo por el niño, con un cabezal pequeño de filamentos suaves y un cuello estrecho que permitan llegar a todas las zonas de la boca. 
Respecto al gel dentífrico, es aconsejable incrementar la concentración de flúor. La EAPD y la SEOP recomiendan el uso de una concentración de 1.450 ppm de ion flúor, y el tamaño a utilizar ya sería de 1-2 cm, como en los adultos, puesto que todos los dientes ya están formados aunque no hayan erupcionado. 
Durante la erupción de los dientes permanentes también pueden darse ciertas molestias o irritaciones en la encía, por lo que sería recomendable que en la composición del gel dentífrico hubiera ingredientes específicos para la protección de las encías. Además, para favorecer la regeneración de la encía durante la erupción dental se aconseja el uso de un gel que incorpore componentes específicos para el cuidado de la encía. 
El cepillado debe seguir siendo supervisado por los padres y repasado cuando sea necesario hasta aproximadamente los 8-9 años. 
A partir de los seis años se estima que el niño puede controlar los reflejos de la deglución y de escupir. Por ello, siempre y cuando sea así, se puede introducir el uso del colutorio. El colutorio aportará, además de buen sabor en la boca, un extra de protección frente a la caries gracias al flúor, favorecerá el cuidado de las encías y ayudará a llegar a todas las zonas de la boca. 
A partir de esa edad y, sobre todo, en la adolescencia por los cambios hormonales y de actitud, el acúmulo de biofilm en la zona interdental puede favorecer la aparición de gingivitis. Por ello, es recomendable introducir el hábito de la higiene interdental, ya sea con sedas y cintas dentales o con cepillos interproximales. Es importante vigilar que se haga con cuidado y con una técnica correcta para evitar daños que además puedan provocar que el niño rehúya la realización de la higiene interdental. 
Por último, hay que mantener la visita al odontólogo u odontopediatra al menos una vez al año. En estas edades se pueden detectar posibles caries incipientes, caries establecidas que requieren tratamiento y la necesidad de aplicar selladores de fosas, y fisuras en las zonas de alto riesgo de caries. 

 

Dr. Xavier Calvo, Periodoncista y Medical Advisor de DENTAID


BIBLIOGRAFÍA

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